El 31 de octubre de 1965, dos aeronaves Douglas C-54 de la Fuerza Aérea Argentina partieron desde El Palomar en el tradicional viaje final de instrucción de la Promoción XXXI de la Escuela de Aviación Militar. A bordo del TC-48 viajaban 68 hombres: 54 cadetes, 5 oficiales y 9 tripulantes. Era el cierre de una etapa, el paso previo a convertirse en oficiales aviadores.
El 3 de noviembre, a las 05:49 horas, el TC-48 despegó rumbo al Aeropuerto de San Salvador. A las 06:27 reportó su posición sin novedad. Minutos después, comenzaron las comunicaciones de emergencia: incendio en el motor N.º 3 y detención del motor N.º 4.
A las 06:36 se registró un mensaje incompleto solicitando aterrizaje o amerizaje inmediato. A las 07:05, el TC-48 informó que sobrevolaba Bocas del Toro, con rumbo hacia Puerto Limón. Luego, el silencio.
La aeronave nunca llegó a destino. Fue declarada desaparecida.
Las búsquedas comenzaron de inmediato. Se desplegaron operaciones aéreas y navales de Argentina, Estados Unidos y países de la región. Decenas de vuelos de reconocimiento, numerosas expediciones terrestres en zonas selváticas de Centroamérica. Nada. Las conclusiones oficiales indicaron que el avión habría caído al mar Caribe. Sin embargo, nunca se encontraron restos concluyentes.
Han pasado más de cincuenta años. Los familiares de esos 68 hombres siguen esperando. Algunos ya murieron esperando. Sus hijos, ahora mayores, continúan la búsqueda.
54 jóvenes que se iban a recibir de oficiales. 54 familias que esperaban recibirlos en el aeropuerto. 54 sillas vacías en la mesa de Navidad de ese año.
El TC-48 sigue siendo el mayor misterio no resuelto de la aviación argentina.