Ushuaia, 14 de octubre de 1958.
El viento en el fin del mundo era un rugido constante que hacía vibrar las chapas de los galpones navales. En el Destacamento Naval Melchior, en plena Antártida, un hombre se moría: el Cabo Segundo Cocinero Mario Oliva sufría una apendicitis aguda y los antibióticos se habían agotado.
La orden que bajó del Comando de Operaciones Navales fue tajante: se iniciaría una misión de misericordia. Un avión DC-4 de la Aviación Naval volaría desde Río Grande para arrojar medicamentos en paracaídas. Pero cruzar el Pasaje de Drake en esa época era una proeza suicida si no había un buque de apoyo en medio del océano.
El designado fue el ARA Guaraní, un remolcador de apenas 44 metros de eslora, originalmente destinado al ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. Lo llamaban cariñosamente el "pequeño gigante". Su casco no estaba diseñado para las olas del Drake.
Lo más trágico: al momento de la orden, el buque estaba semidesmantelado y en reparaciones. Le habían quitado un motor y la bomba de achique estaba desarmada. Sin embargo, ante la urgencia de salvar al Cabo Oliva, se decidió zarpar "a como diera lugar".
La tripulación estaba compuesta por 38 marinos, la mayoría jóvenes conscriptos que apenas asomaban a la vida adulta. El Suboficial Primero José Cipriano Romero, de apenas 33 años, tenía hijos que habían jugado a las escondidas entre los tambores de aceite del barco. Para ellos, el Guaraní no era acero frío: era el patio de su casa.
El ARA Guaraní cruzó el Drake. Lo que encontró del otro lado fue el infierno: olas de más de quince metros, vientos que superaban los 100 nudos, temperaturas bajo cero. El pequeño remolcador peleó durante días contra un océano que parecía querer tragárselo.
El Cabo Oliva recibió los medicamentos. Vivió.
El ARA Guaraní regresó a Ushuaia con su tripulación completa, golpeado, magullado, pero entero. Nadie les dio una medalla ese día. Nadie hizo un discurso. Los 38 hombres bajaron del barco, saludaron la bandera y se fueron a dormir.
Eso también es la Argentina que no aparece en los libros de historia.